Recepción cálida, te guardan tus cosas hasta que puedas hacer check in. 2 tramos de escaleras para subir, el último tramo es muy estrecho, por suerte viajamos con poco equipaje. La ambientación es muy buena, mucha madera y detalles que ayudan a sentirse como en una casita alpina. La habitación Zürs, al menos, es muy pequeña, tanto en altura como en espacio. Tenes que estar agachado para pasar por las puertas (mido 1.78), la tele es un monitor pero al menos es HD. Buen balconcito. Esta habitación tiene 1 cama matrimonial y 1 de una plaza en otro espacio que es mas bajo aún el techo. En ese espacio hay una mesita que si tenes que trabajar te viene perfecto, también tiene puerta por lo que si uno tiene que trabajar no molesta a la otra persona. El baño es ínfimo. Salía un poco de agua afuera de la bañera por lo que usamos una toalla como alfombrita. La temperatura del agua es muy buena. El desayuno normal, aunque le falta más variedad de frutas, granola (clave para hacer deporte o caminar mucho). Falta un eschufe del lado izquierdo de la cama. Buena estantería para poner objetos además del placard. En relación precio calidad está bien. El wifi no es bueno pero no se si es un tema del hotel en sí.
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