Hotel maravilloso en Kastraki. Dos noches maravillosas. Personal super amable. Desayuno excepcional. Lástima que toda esta perfección del hotel se viera truncada por un aire acondicionado que tenía vida propia. Incomprensible. Se encendía y se apagaba sin que nosotros con el mando lo solicitáramos. La única solución fue cortar la luz. Una locura.