Lo que salva por completo la estadía es el personal: tanto en el restaurante como en recepción son de primera. Siempre con la mejor cara, con excelente predisposición, atentos a solucionar cada inconveniente que va surgiendo. La respuesta siempre es sí, y hacen todo lo posible por conseguirte lo que necesitás. Realmente un equipo excepcional. Lamentablemente las instalaciones no están a la altura del precio. El radiador de la habitación nunca funcionó, y después dejó de andar también el del baño. Un día directamente no hubo agua fría. Para colmo, para acceder a la pileta climatizada hay que pasar por un pasillo sin calefacción, así que salís mojado del agua caliente y cruzás frío para volver. La vista es hermosa y el personal es excepcional, pero el mantenimiento general necesita una revisión urgente.
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