Hotel cercano a Bilbao con la facilidad de aparcar en la puerta. La opción de desayuno también bien para poder continuar el viaje sin salir del alojamiento.
Es la tercera vez que nos alojamos. La encargada está siempre dispuesta a mejorar tu estancia. Es un lugar tranquilo con camas cómodas. La limpieza es de diez, y las vistas a la ría, un lujo. El pueblo es muy tranquilo en invierno; es una gozada. Baño y ducha nuevos.
Buen hotel para parar. Dispone de restaurante anexo. Habitación con camas confortables.
Mejoraría la impermeabilización de las duchas antes de que vaya a más.